Hace unos meses tuve que salir de casa porque emocionalmente no estaba bien. Aun así, no me fui tan lejos de casa, porque mi salud no era tan buena (a la fecha no es tan buena). Lo principal de la historia es que, al llegar a lo que sería mi "cuchitril", tuve que hacer cosas que no hacía cotidianamente. Sí, y no porque no lo supiera hacer, sino que no me gustaba (a veces no me gusta a la fecha). ¿De qué hablo? Lavar trastes.
Con los años me di cuenta que eso de lavar, no era lo mío. Lo que me gustó y sigue el gusto, es por cocinar, pero lavar, la verdad, no tanto. Las cosas no pueden quedarse así y por arte de magia solucionarse, así que el "poner manos a la obra" fue una necesidad. Me di cuenta que lo sabía hacer, pero no lo hacía por "hueva".
¿Qué cambió mi manera de ver al "lavar" para hacerlo con gusto? La necesidad. Eso es algo que tenemos muy presente todos los días pero ignoramos por decisión, aunque lo justifiquemos de mil maneras distintas. La necesidad es el inicio y la construcción de la experiencia es una tarea que permite "tomarle cariño" a la tarea. Así es, el ambiente es importante para que las cosas sean llevaderas al punto del disfrute.
El lavar trastes se convirtió en una actividad necesaria para saber que se "hizo algo durante el día" porque el no hacerlo provoca molestia cuando se quiere preparar el desayuno, cuando ya está el desayuno o se quiere comer algo extra al desayuno (lo mismo pasa con el almuerzo, la comida y la cena). Así que el lavar los trastes es esencial para tener la calma necesaria en los lugares de trabajo modernos, es decir, las casas.
Si no has lavado trastes, te invito a que lo intentes, verás pronto las ventajas que trae consigo. Si de plano no te gusta la experiencia, busca otra actividad en casa qué hacer, porque la pandemia va para largo. Pero te comparto un consejo: "Trata de verlo como una inversión". ¿Por qué una inversión? Sí, porque cuando sea un servicio de alta demanda y caigas en la oferta, lo pienses y te ahorres una "lanita", y mejor aún, quizá sea el inicio de ese negocio que tanto habías esperado.
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